Falleció el novelista sueco Henning Mankell

Murió hoy a los 67 años el escritor Henning Mankell, un clásico representante de la novela negra sueca. Luchaba contra el cáncer desde hace varios años. Triste día para los amantes de la novela negra.

Foto: Efe/Julian Martin

Foto: Efe/Julian Martin

Josefina L. Martínez
Historiadora
@josefinamar14

Henning Mankell, uno de los clásicos de la novela negra sueca, fue el creador del detective Kurt Wallander. Estas novelas fueron llevadas a la TV en una serie interpretada por el actor Kenneth Branagh.

El autor sueco había revelado al diario Göteborgs-Posten en enero de 2014 que le habían diagnosticado un cáncer “grave” y que tenía un tumor en la nuca y otro en un pulmón. El diagnóstico fue para Mankell un “descenso a los infiernos”, y escribió sobre su enfermedad en su último libro, Arenas movedizas.

Kurt Wallander, su personaje, fue por momentos un alter ego del escritor. Un detective angustiado, lleno de contradicciones y temores, profundamente humano, que se enfrenta a personajes poderosos, asesinos y corruptos a lo largo de más de una década.

Asesinos sin rostro (1991), Los perros de Riga (1992), La leona blanca (1993), El hombre sonriente (1994), La falsa pista (1995), La quinta mujer (1996), El hombre inquieto (2009), Huesos en el jardín (2013), son algunos de sus títulos.

Mankell nos acercó por primera vez a la oscuridad de la Suecia negra. Destrozó en cada uno de sus libros, con esa capacidad que puede tener la novela negra para cuestionar la podredumbre de la sociedad actual, la imagen idílica del “Estado de bienestar” sueco.

Junto a su personaje, el inspector Kurt Wallander, descubrimos crímenes aberrantes cometidos por grandes empresarios, políticos y policías corruptos, nazis racistas y traficantes de órganos.

La xenofobia europea, la crisis de los estados bálticos después del colapso de la URSS, el tráfico de órganos y los fraudes millonarios, la intervención de crueles millonarios suecos en guerras civiles africanas, y hasta el intento de asesinato de Mandela, son algunos de las tramas en las que se encuentra un inspector de policía de la pequeña localidad de Ystad, cerca de Malmö, en el sur de Suecia. Un pantallazo por una Europa contemporánea que tiene mucha sangre y oscuridad en las manos.

Kurt Wallander va tejiendo su historia personal: la relación con su padre, un anciano que pinta siempre el mismo cuadro, con su hija, y con Baiba, su amor en Letonia. A lo largo de la serie de novelas de Wallander, acompañamos también la angustia de su personaje, que envejece en cada novela, al igual que lo hace Mankell.

“Cuando Kurt Wallander se despertó a la mañana siguiente, tenía resaca y se sentía tan cansado como había temido. (…) Se miró en el espejo y se dio cuenta de que cada día se parecía más a su padre. La resaca no solo le hizo sentirse mal, sentir que había perdido el tiempo, sino que también le hizo percatarse de las primeras señales de envejecimiento en su pálido e hinchado rostro.”

Pero a Henning Mankell no lo recordamos hoy solamente por las batallas que libró su personaje, Kurt Wallander.

Casado con Eva Bergman, hija del cineasta sueco Ingmar Bergman, Mankell escribió, aparte de la serie de Wallander, una veintena de novelas, una docena de libros infantiles y obras teatrales. Sus libros han vendido más de 40 millones de ejemplares y han sido traducidos a 40 idiomas.

Desde que hizo su primer viaje a África hace cuatro décadas, Mankell residió durante muchos años entre Suecia y este continente, donde ejercía de director artístico del Teatro Avenida de Maputo.

En mayo del año 2010 Mankell fue detenido por Israel cuando viajaba en la Flotilla de la Libertad, un grupo de barcos que iba rumbo a la franja de Gaza para llevar ayuda humanitaria: alimentos, materiales de construcción, libros, etc. El objetivo era romper el bloqueo marítimo de Israel y apoyar al pueblo palestino. En esa ocasión la represión del ejército de Israel se cobró la vida de al menos diez personas, y cientos de heridos.

Adiós, Henning Mankell. Como dijo hoy un amigo, en algún bar de Ystad o Malmö, con un whisky en la mano, lo estará llorando Kurt Wallander… Nosotros lo acompañamos.

La Izquierda Diario

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